Llamada: Enrique Veiga, fabricar agua en el desierto

Enrique Veiga es un empresario gallego que ha tenido una idea impresionante. Ha inventado una máquina que es capaz de fabricar agua en el desierto. Nos cuenta cómo funciona, menudo monstruo.

 

VÍDEO | Cómo obtener agua en pleno desierto

Es capaz de sacar agua de las piedras. El dicho, casi en su literalidad, podría ser el perfecto eslogan de una empresa de Sevilla que ha creado un sistema para, directamente, crear agua en cualquier lugar. ¿Cómo? Con un generador de agua potable por condensación del vapor de agua y el apoyo de una instalación frigorífica. La máquina captura el agua disuelta en la atmósfera, por escasa que sea, y puede funcionar en climas extremos, con un consumo eléctrico similar al de una lavadora. De hecho, el Gobierno de Namibia, en África, le ha encargado miles de unidades para, sencillamente, crear agua en pleno Desierto del Kalahari.

"Nosotros tenemos el agua que nos pidan", "somos los únicos en el mundo en generar agua en zonas desérticas", dice Enrique Veiga, un frigorista gallego afincado en Sevilla, inventor del 'Sistema Aquaer'. El prototipo es capaz de producir 3.000 litros de agua potable al día. Su hijo Juan, gerente de la empresa, cuenta que los políticos namibios querían hacer un gran encargo pero Aquaer está actualmente dimensionando el proyecto, identificando 'in situ' las necesidades de agua concretas y, de aquí a un año, enviar las primeras unidades.

Ingenieros de Sevilla crean agua en el desierto

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“Nuestra misión en un principio fue investigar cómo podíamos rescatar la humedad del aire para transformarla en agua y mira lo que hemos creado”. Enrique Veiga es el inventor de este proyecto, un generador de agua potable que puede abastecer a pequeñas aldeas en medio de climas tan extremos como el desértico. ¿Invento del siglo? Juan Veiga, hijo del inventor y gerente de la empresa sevillana relata que “con el agua potable creada puede almacenarse en depósitos para que las personas tengan su propio suministro”. El invento ya ha tenido sus primeras experiencias, aunque no “gracias al apoyo de las administraciones”, apunta Juan. Sin embargo ya tienen cerrados proyectos en localidades de Namibia y futuros clientes en América Latina y países como Omán o Argelia.

Enrique llegó a Sevilla para trabajar como ingeniero en una empresa con técnicas de frío industrial durante los años 80. Sin pensar el grado de magnitud de su invento, fundaría su propia compañía bajo el nombre de Aquaer, agua y aire en griego, con sede en el Viso del Alcor (Sevilla). “Después de varios años de estudios, mi padre logró patentar en el año 96 este generador a través del INTA (Instituto de Técnica Aeroespacial) en las condiciones climatológicas más duras”.